
La evolución de la sociedad y las nuevas tecnologías engendran en nuestros niños una forma de aislamiento y, a veces, una asocialización. Esta constatación, generalizada en Europa, nos ha llevado como profesionales de la infancia a reflexionar sobre este problema. Después de un intercambio de impresiones y tras llegar a un acuerdo mutuo, el juego en todas sus formas (juegos tradicionales, de mesa, de equipo ...) nos ha parecido una excelente respuesta para abordar esta situación.